Luego de un otoño algo flojo en el que solo destacaban algunas caminatas y un ascenso al cerro El Fraile (1.500mts.), cercano a Coyhaique, por fin se presentaba ante mis ojos uno de mis escenarios preferidos, montana, nieve y hielo, la combinación perfecta. Basto tan solo un día para alivianar la angustia en algunas de las rutas que ofrece el portezuelo Ibáñez.
Cuerda, crampones y piolets en mano, junto a dos amigos nos dirigimos
hasta este familiar sector para probar suerte en “Bajense de ahí” (100m/65°max.),
una entretenida ruta, relativamente sencilla pero de mucho ambiente, ideal para
iniciar una reconquista con el preciado y frío elemento, el hielo.
Muy animados fuimos por el segundo largo que también me toco liderar. En
la salida me esperaba una pendiente de 65° sobre un hielo muy cómodo que
disfrute a concho mientras iba ganando metros poco a poco, hasta alcanzar el
final de la ruta donde arme la reunión para asegurar a mis compañeros. A esas
alturas ya comenzábamos a pensar en galletitas y chocolate caliente.
La siguiente tarea consistía en probar suerte en “La Cortina ”, un cascadon de
25 mts. (al ojo un WI3+) a la que accedimos desde arriba haciendo un rapel. Una
vez en su base aprovechamos de hidratarnos y comer algo antes de escalarla en
la modalidad de “top ice”. A diferencia de otra oportunidad en que la visite, ahora
se encontraba muy cristalina y hermosa, pero ofreciendo una escalada muy
delicada.
En vista de que la hora nos pillaba y uno de mis compañeros se
encontraba algo agotado, fui el único afortunado en escalarla, ejercicio que me
demando un gran esfuerzo y mucho corazón. La falta de regularidad y práctica había
quedado de manifiesto, sin embargo, yo estaba feliz en lo más alto de “La Cortina ”.
Con los últimos rayos de luz alcanzamos el vehiculo. Atrás quedaba un excelente
día de montaña y escalada, disfrutando de un paisaje maravilloso y buena camaradería,
la actividad perfecta para comenzar a aventurar los planes que deparara este
invierno.

















Partimos de Coyhaique el viernes 13 de enero rumbo a Cochrane, lugar donde pasamos la noche para continuar el día siguiente hasta el fundo San Lorenzo. En este lugar nos esperaría el arriero, pero debido a algunos percances en la comunicación (coordinación), terminamos cargando todo nuestro equipo hasta el refugio Toni Rohrer, en lo que fue una dura jornada de casi 4 horas y más de 30 kg. en la espalda c/u. 

El grupo lo integrábamos Pedro Sepúlveda (Chepo), Guido Muñoz y Marco Poblete (Alturasur), todos con bastante experiencia en montaña y unas ganas enormes de averiguar un poco más sobre esta histórica mole de roca y hielo que obsesiono al padre De Agostini.
Luego de una noche tranquila nos equipamos para partir rumbo al C2, trayecto que nos demandaría superar el paso conocido como “Brecha de la Cornisa”. Este lugar se encontraba muy agrietado e inestable, sumado a que el hielo se comenzaba a separar de la roca, lo que nos obligo a realizar una pequeña escalada luego de la cual pudimos ver el inmenso glaciar Calluqueo. 


A las 04:15 am. salimos rumbo a la cumbre. Nos abrimos paso en la oscuridad con luces de frontal, muy atentos a no sucumbir ante alguna grieta. Progresamos rápido sobre nieve dura, para a eso de las 07:00 iniciar la escalada a través del laberinto de grietas y seracs que protegen el acceso al hombro norte.
Una vez sobre el hombro iniciamos la enorme travesía en dirección sur, ganando altura paulatinamente. El día prometía y nosotros no estábamos dispuestos a aflojar, por lo que soportamos estoicamente las rachas de viento “fresco” con que se defendía la montaña. Alrededor de las 10:00 estuvimos frente a la impresionante cumbre principal y su envolvente imagen salpicada de hongos y coliflores. 
Luego de un merecido descanso fuimos por lo más alto del macizo. Haciendo un ejercicio supremo de tolerancia al esfuerzo fuimos ganando altura hasta detenernos bajo el hongo somital que corona la cumbre. Eran unos 12 mts. de escalada delicada y expuesta, sobre un terreno muy inestable y vertical, pero quería subir, aun cuando la historia de este “champiñón” nos hablara de desgracia y muerte. Aposte a ganador…
A las 12:00 pm. del día 17 de enero del 2012 nos dimos el abrazo cumbrero en lo mas alto del San Lorenzo, tal como lo hiciera en 1943 el sacerdote salesiano. Una vista impagable, emoción, satisfacción, dolor, miedo, todo se conjugaba ahí, en ese lugar tan reconfortante. Como dicen los españoles, “nos hemos comido toda la torta, y la guinda también”.
Regresamos al campamento entre white-out, desescaladas y rapeles. Dos días más nos tomaría llegar hasta Coyhaique, lugar desde donde recuerdo hoy los grandes momentos de ayer, donde el esfuerzo y la convicción se aliaron con la energía y la pasión. Gracias a dios, gracias a la vida por esto.
