domingo, 15 de marzo de 2009

Un retorno a la era del Hielo: Versión 2.0

Hace poco menos de un año habíamos explorado la vertiente sur del volcán Villarrica (2.847 mts.) en busca de buenos lugares para la practica de la escalada en hielo, aventura que nos condujo a un verdadero paraíso de formaciones heladas, ideales para la actividad.
http://alturasur.blogspot.com/2008/05/actualidad-un-retorno-la-era-del-hielo.html.

Arremetimos nuevamente al Villarrica, esta vez partiendo desde el centro de ski con rumbo al glaciar sur-oeste. Con muy poca visibilidad iniciamos la extenuante marcha que recién luego de más de 7 horas nos dejo en la cabeza del glaciar, a solo 400 mts. de la cumbre. Habíamos equivocado la ruta original, plop!

Descendimos varios metros y levantamos el campamento en medio de un mar de enormes grietas. Exploramos la zona, preparamos una contundente comida para recuperar las fuerzas y nos fuimos a dormir, no sin antes contemplar la bella puesta de sol. Estábamos a unos 2.200 mts.


El segundo día estuvo cubierto, con mucha nubosidad y a ratos una suave llovizna, sin embargo no fue impedimento para practicar la escalada en hielo durante toda la jornada. Nos resguardamos en una enorme grieta donde escalamos diversas líneas en diferentes modalidades.


Luego de un reponedor almuerzo continuamos con la actividad. Como larvas en el hielo escalamos en medio de la bruma y la niebla en un día tan helado como místico en las alturas glaciadas del volcán Villarrica. Escalando de primero, se segundo, asegurando desde abajo, de arriba, desequipando y algunos metros en free dieron por finalizada la jornada que entre el disfrute y los sustos no dejo a su paso ninguna caída.

Muy entrada la noche se dejaron ver las estrellas y el frío hizo de las suyas hasta muy avanzada la madrugada. Amanecía el tercer día y comenzábamos el descenso. Iniciamos la jornada alrededor de las 11:00, nos esperaba un largo retorno descendiendo a través del desconocido glaciar y mas tarde el gran trekking que “travesea” hasta el centro de ski.

Realizamos la bajada progresando por un hielo muy duro entre las grietas. A poco andar tuvimos que desescalar un pequeño tramo de hielo podrido que nos dejo sobre una terraza, todo para más tarde alcanzar una zona de acarreo muy resbaloso sobre la morrena. Finalmente nos detuvimos frente a un gran precipicio.

Para continuar con la bajada entramos al hielo nuevamente, moviéndonos entre pequeñas grietas, ya que el glaciar lucia bastante cerrado en esta zona. Un par de saltos y buen cramponeo nos dejo al final del hielo, o más bien dicho al comienzo, de no ser por nuestra particular forma de acceder al glaciar.


El resto fue una larga caminata hasta nuestro punto de partida, habían sido casi 6 horas de actividad en lo que resulto ser una potente salida, compartiendo con excelentes amigos en un lugar privilegiado de los andes.


domingo, 8 de marzo de 2009

Especial Refugios: Chile, Argentina y Bolivia

Se acabó el receso de verano, tiempo suficiente para recuperar las congelaciones que sufrieron los dedos de mis pies en el Cerro Marmolejo. Simplemente fue mas de lo que yo pensaba, pero hoy ya están a un 90% y mejorando.

Los refugios son parte de la cultura de montaña. En Europa son algo común, existen en todas partes y ofrecen diversos servicios. Por otra parte, en Chile son escasos y sin servicios, generalmente muy pequeños y en mal estado, pero en muchos casos se convierten en la salvación. Narro aquí la impresión que me han dejando los refugios que he conocido, tanto en Chile como Argentina y Bolivia.

Nombre: Refugio De Agostini
Lugar: Cerro Plomo 5.424 mts.
Ubicación: 4.600 mts., ruta normal.
Impresión: Actualmente reparado.


Nombre: Refugio B.I.M.
Lugar: Volcán Lanín 3.776 mts.
Ubicación: 2.400 mts. ruta normal.
Impresión: Espacioso, buen estado.


Nombre: Refugio El Caulle
Lugar: Volcán Puyehue 2.240 mts.
Ubicación: 1.330 mts. ruta cara sur.
Impresión: Espacioso, buen estado.


Nombre: Refugio Campo Roca
Lugar: Huayna Potosí 6.088 mts.
Ubicación: 5.130 mts. ruta normal.
Impresión: Gran ambiente, impecable.


Nombre: Refugio Vn. Calbuco
Lugar: Volcán Calbuco 2.015 mts.
Ubicación: 1.100 mts. ruta Río Blanco
Impresión: Regular estado, sin mantención.


Nombre: Refugio del Vega
Lugar: Cerro Vega 3.955 mts.
Ubicación: 3.100mts. ruta normal.
Impresión: Pequeño y mal cuidado.


Nombre: Refugio Andino de Valdivia
Lugar: Volcanes Mocho-Choshuenco
Ubicación: 1.100 mts. ruta desde Enco
Impresión: Amplio, buen estado.


Nombre: Refugio Otto Meiling
Lugar: Monte Tronador 3.491 mts.
Ubicación: 1.950 mts. ruta normal.
Impresión: Amplio, buen estado.


He conocido otros refugios y algunos que asemejan serlo, tales como Casa Piedra Carvajal en La Paloma, Garganta del Diablo en los Nevados de Chilla y Federación del Plomo, sin embargo, los dejaremos para una próxima oportunidad.

Por ultimo, incluyo en esta lista un lugar, que si bien no constituye un refugio propiamente tal, representa para los montañistas de La Araucanía un espacio de protección y cuidado. Se trata de la cabaña de "La Sierra".

Nombre: Cabaña Sierra Nevada
Lugar: Sierra Nevada 2.550 mts.
Ubicacion: 1.150 mts. ruta cara norte.
Impresion: Mal estado, pero muy útil.


PD: Las impresiones expuestas aquí representan una opinión absolutamente personal. Por otra parte, la visita de alguno de estos refugios fue hace mucho tiempo, por lo que sus condiciones pueden haber cambiado.

martes, 13 de enero de 2009

Expedición Marmolejo 2009: ¿Mi vía crucis?

Llegó la expedición de verano y partimos al Cerro Marmolejo 6.109 mts. Fuimos 4 Perros de los Andes los que iniciamos el viaje con la ilusión de acceder al 6 mil mas austral del mundo. El itinerario se desarrollo casi sin complicaciones, sin embargo las lesiones para mi fueron el pan del día.

Luego del clásico viaje a Santiago y mas tarde al Cajón del Maipo, arribamos al Morro Negro, donde nos esperaban caballos que llevaron nuestro equipamiento a 30 minutos de nuestro campo base, ubicado a 3.300 mts. Todo bien, excepto por unas pequeñas molestias en mi espalda, que se solucionaron con un potente anti-flamatorio.

El segundo día nos trasladamos al campo alto, a 4.300 mts. La jornada fue dura, la mas dura de la montaña. Remontamos 1 mil metros de desnivel a traves de un canalon que se hizo interminable, sumado al exagerado peso de las mochilas. Para mi mala suerte en este trayecto comencé a sentir molestias en la parte posterior de mi rodilla izquierda, posiblemente a consecuencia de la inflamación de algún ligamento. Arribamos al C1 muertos, pero dando gracias por estar vivos.

El tercer día aclimatamos como corresponde, harta comida y buenas dosis de te, sin embargo mi rodilla había empeorado y mis posibilidades se volvieron inciertas. Fotos, más fotos y buena conversa. El día llegaba a su fin. El plan del día siguiente seria el de portear o trasladarse definitivamente al C2, ubicado a 4.900 mts. La decisión quedaría en nuestras manos.

El cuarto día de expedición amaneció radiante, menos mi rodilla que poco había mejorado. ¿La decisión? La otra cordada subiría al C2, mientras que mi cordada, en un acto “heroico”, portearía parte de nuestras cosas al siguiente campamento, de tal manera de darme mejores opciones para subir al siguiente día. Listo el porteo, nos encerramos en la carpa para capear lo que se transformo en una intensa nevada. Por la mañana me tocaría subir al C2.

El quinto día subimos al campamento de ataque, donde nos reencontramos con nuestros 2 compañeros de expedición. Llegamos temprano y mi rodilla daba atisbos de mejora, lo que me motivo a seguir su tratamiento a base de ibuprofeno y crema, junto con no descuidar en ningún momento mi hidratación. Aquella tarde también nevó intensamente.


El 6to día nuestros compañeros iniciaron su ataque a cumbre muy temprano, en lo que seria para ellos una larga y fría jornada sobre nieve recién caída. Nos comunicamos por radio hasta que al medio día del 8 de enero nos dieron la primera alegría, estaban en la cumbre, luego de un arduo esfuerzo de casi 10 horas. La madrugada del dia siguiente nos jugaríamos nuestra opción.

Luego de escuchar el frío relato de nuestros compañeros nos armamos de valor para afrontar nuestro intento de cumbre. Para variar aguantamos una nevada que termino a eso de las 21:00, seguida de un increible atardecer.

A las 02:00 nos pusimos en movimiento, de mi rodilla solo sentia un cosquilleo pero sabia que estaba delicada y había que cuidarla. Ascendimos rápido sobre la nieve dura, en una mañana que nos ofreció un intenso frío, el más intenso que recuerde. Todo iba bien, hasta que el frío se apodero de mis pies.

A eso de los 5.700 mts. decidí reanimar los dedos de mis pies masajeándolos, mi cordada me asistió en la maniobra, lo que me hizo recuperar en algo la sensibilidad. El usaba zapatos plásticos por lo que no tubo problemas, yo subía con uno de cuero de alta gama, pero nunca es lo mismo, sumado a lo bajo de mis defensas por el uso de medicamentos. Avanzamos lento, pues la altura se hacia sentir, el sol algo amenazaba con entibiar, y las horas de frío extremo iban quedando atrás. Tome la delantera decidido, lo que motivo a mi cordada a seguir mis pasos, pese a su gran agotamiento. A eso de las 12:00 nos abrazamos en la cumbre que lucia como nunca la había visto en fotos, nevada y radiante, esperando por lo mejor de nuestro esfuerzo. Lo habíamos logrado, y en lo personal alcanzaba mi 3er 6mil.

La bajada no fue trivial, a la insensibilidad de mis dedos se sumo una dolencia en un tobillo, maldición! Tuve que descender muy suavemente hasta que arribamos al campamento a eso de las 16:00. había que descansar, seria mucho decir recuperarse.

El cansancio nos hizo dormir profundamente, ello pese a mis dolores y mi cordada a una gélida tos que acarreaba lo mas intimo de su ser a la superficie. Nuestros compañeros bajaron al campo base aquella tarde.

Al dia siguiente iniciamos el descenso al base. Mis dedos seguían entumecidos, por lo que asumí congelaciones de un primer grado que aun me aquejan. Lo hicimos con calma, primero el C1 y mas tarde hasta el lejano campo base, haya nos detuvimos la tarde del 8vo día de expedición, algo mas relajados, pero con las secuelas de una hermosa batalla en las alturas. Comimos y reímos hasta muy tarde los 4, disfrutando de una hermosa luna llena y de los últimos víveres guardados para la ocasión.

El 9no día bajamos al Morro Negro. Para resumir mis lesiones aquella mañana bajé arrastrando congelaciones en mis dedos, dolencias en un tobillo y un repugnante dolor en mis labios partidos, que se habían flagelado con el pasar de los días en la montaña. Finalmente el transfer, Santiago y mas tarde Temuco, la historia llegaba a su fin.

Pese a todos los inconvenientes de esta expedición, de las lesiones y el evidente sufrimiento que ellas dejan, estoy absolutamente convencido de que haber participado de esta salida fue lo correcto. Sentir el apoyo constante de los compañeros y la incansable lucha interna que no se detiene, es maravilloso. Son escenarios que irremediablemente nos hacen crecer y averiguar un poquito más sobre nosotros mismos. La montaña nos maltrata, pero he llegado a la conclusion de que es imposible evadir el desafío.