martes, 13 de enero de 2009

Expedición Marmolejo 2009: ¿Mi vía crucis?

Llegó la expedición de verano y partimos al Cerro Marmolejo 6.109 mts. Fuimos 4 Perros de los Andes los que iniciamos el viaje con la ilusión de acceder al 6 mil mas austral del mundo. El itinerario se desarrollo casi sin complicaciones, sin embargo las lesiones para mi fueron el pan del día.

Luego del clásico viaje a Santiago y mas tarde al Cajón del Maipo, arribamos al Morro Negro, donde nos esperaban caballos que llevaron nuestro equipamiento a 30 minutos de nuestro campo base, ubicado a 3.300 mts. Todo bien, excepto por unas pequeñas molestias en mi espalda, que se solucionaron con un potente anti-flamatorio.

El segundo día nos trasladamos al campo alto, a 4.300 mts. La jornada fue dura, la mas dura de la montaña. Remontamos 1 mil metros de desnivel a traves de un canalon que se hizo interminable, sumado al exagerado peso de las mochilas. Para mi mala suerte en este trayecto comencé a sentir molestias en la parte posterior de mi rodilla izquierda, posiblemente a consecuencia de la inflamación de algún ligamento. Arribamos al C1 muertos, pero dando gracias por estar vivos.

El tercer día aclimatamos como corresponde, harta comida y buenas dosis de te, sin embargo mi rodilla había empeorado y mis posibilidades se volvieron inciertas. Fotos, más fotos y buena conversa. El día llegaba a su fin. El plan del día siguiente seria el de portear o trasladarse definitivamente al C2, ubicado a 4.900 mts. La decisión quedaría en nuestras manos.

El cuarto día de expedición amaneció radiante, menos mi rodilla que poco había mejorado. ¿La decisión? La otra cordada subiría al C2, mientras que mi cordada, en un acto “heroico”, portearía parte de nuestras cosas al siguiente campamento, de tal manera de darme mejores opciones para subir al siguiente día. Listo el porteo, nos encerramos en la carpa para capear lo que se transformo en una intensa nevada. Por la mañana me tocaría subir al C2.

El quinto día subimos al campamento de ataque, donde nos reencontramos con nuestros 2 compañeros de expedición. Llegamos temprano y mi rodilla daba atisbos de mejora, lo que me motivo a seguir su tratamiento a base de ibuprofeno y crema, junto con no descuidar en ningún momento mi hidratación. Aquella tarde también nevó intensamente.


El 6to día nuestros compañeros iniciaron su ataque a cumbre muy temprano, en lo que seria para ellos una larga y fría jornada sobre nieve recién caída. Nos comunicamos por radio hasta que al medio día del 8 de enero nos dieron la primera alegría, estaban en la cumbre, luego de un arduo esfuerzo de casi 10 horas. La madrugada del dia siguiente nos jugaríamos nuestra opción.

Luego de escuchar el frío relato de nuestros compañeros nos armamos de valor para afrontar nuestro intento de cumbre. Para variar aguantamos una nevada que termino a eso de las 21:00, seguida de un increible atardecer.

A las 02:00 nos pusimos en movimiento, de mi rodilla solo sentia un cosquilleo pero sabia que estaba delicada y había que cuidarla. Ascendimos rápido sobre la nieve dura, en una mañana que nos ofreció un intenso frío, el más intenso que recuerde. Todo iba bien, hasta que el frío se apodero de mis pies.

A eso de los 5.700 mts. decidí reanimar los dedos de mis pies masajeándolos, mi cordada me asistió en la maniobra, lo que me hizo recuperar en algo la sensibilidad. El usaba zapatos plásticos por lo que no tubo problemas, yo subía con uno de cuero de alta gama, pero nunca es lo mismo, sumado a lo bajo de mis defensas por el uso de medicamentos. Avanzamos lento, pues la altura se hacia sentir, el sol algo amenazaba con entibiar, y las horas de frío extremo iban quedando atrás. Tome la delantera decidido, lo que motivo a mi cordada a seguir mis pasos, pese a su gran agotamiento. A eso de las 12:00 nos abrazamos en la cumbre que lucia como nunca la había visto en fotos, nevada y radiante, esperando por lo mejor de nuestro esfuerzo. Lo habíamos logrado, y en lo personal alcanzaba mi 3er 6mil.

La bajada no fue trivial, a la insensibilidad de mis dedos se sumo una dolencia en un tobillo, maldición! Tuve que descender muy suavemente hasta que arribamos al campamento a eso de las 16:00. había que descansar, seria mucho decir recuperarse.

El cansancio nos hizo dormir profundamente, ello pese a mis dolores y mi cordada a una gélida tos que acarreaba lo mas intimo de su ser a la superficie. Nuestros compañeros bajaron al campo base aquella tarde.

Al dia siguiente iniciamos el descenso al base. Mis dedos seguían entumecidos, por lo que asumí congelaciones de un primer grado que aun me aquejan. Lo hicimos con calma, primero el C1 y mas tarde hasta el lejano campo base, haya nos detuvimos la tarde del 8vo día de expedición, algo mas relajados, pero con las secuelas de una hermosa batalla en las alturas. Comimos y reímos hasta muy tarde los 4, disfrutando de una hermosa luna llena y de los últimos víveres guardados para la ocasión.

El 9no día bajamos al Morro Negro. Para resumir mis lesiones aquella mañana bajé arrastrando congelaciones en mis dedos, dolencias en un tobillo y un repugnante dolor en mis labios partidos, que se habían flagelado con el pasar de los días en la montaña. Finalmente el transfer, Santiago y mas tarde Temuco, la historia llegaba a su fin.

Pese a todos los inconvenientes de esta expedición, de las lesiones y el evidente sufrimiento que ellas dejan, estoy absolutamente convencido de que haber participado de esta salida fue lo correcto. Sentir el apoyo constante de los compañeros y la incansable lucha interna que no se detiene, es maravilloso. Son escenarios que irremediablemente nos hacen crecer y averiguar un poquito más sobre nosotros mismos. La montaña nos maltrata, pero he llegado a la conclusion de que es imposible evadir el desafío.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Ultimo tema 2008: "Hijos del Monte"

Amigos todos. Aprovecho de despedir el año 2008 con un tema bastante singular, pero absolutamente ligado a nuestra querida montaña. Muchos se abran encontrado con alguna de estas singulares presencias, quienes hacen de la cultura de montaña una experiencia más intensa y hermosa. !Feliz navidad y los mejores deseos montañeros para el año que esta por venir!

Insectos: Normalmente en montaña es posible apreciar diversos insectos, muchos de los cuales ponen a prueba nuestra paciencia y tolerancia. Como olvidar el interminable acercamiento al Volcán Yate o al Monte Tronador en época de verano, cuando los tábanos casi nos comen vivos.



Hongos: Nos suelen llamar la atención cuando merodeamos a traves de los parajes verdes e inmaculados del sur de Chile. Comúnmente adheridos a los árboles o parte de troncos caídos, estos hongos son una prueba más de la vida que habita en nuestros bosques.



Animales: En la zona altiplanica es bastante común cruzarse en la ruta con llamas o alpacas que curiosean a pocos metros de nosotros. Distinto es el caso de las mulas o caballos, que comúnmente trabajan porteando equipamiento hacia los campamentos base.





Flores: A pesar de mi ignorancia sobre el nombre de estas bellas obras de la naturaleza, cada vez que puedo me detengo a contemplar la delicada perfección que se refugia en estas caprichosas flores, ofreciendo color y vida a los hermosos valles que nos conducen a lo alto de las montañas.




sábado, 13 de diciembre de 2008

Una excelente opcion: Volcan Choshuenco

Nuevamente guié mis pasos hacia el sur, esta vez en la búsqueda de una montaña que me había sido esquiva, y que por lo demás, representaba uno de los últimos clásicos de la zona sur fuera de Patagonia, aun sin resolver, el volcán Choshuenco 2.415 mts.

Temuco, Panguipulli, Choshuenco y Enco, por fin estábamos en el cruce que nos llevaría hacia el sector del refugio del Club Andino de Valdivia, lugar adecuado para iniciar el ataque a la cumbre desde el oeste. Fueron 14 kms. de dura caminata siempre ascendiendo, hasta que arribamos a la enorme estructura de madera donde pernoctamos.

Iniciamos la marcha cumbrera a eso de las 05:00, para luego de media hora salir del bosque y encontrarnos con las luces del amanecer. La ruta continua ascendiendo sobre pastizales del tipo “patagonico”, siempre en forma directa, siguiendo unos viejos postes que alguna vez fueron pieza clave de un andarivel.

Finalmente alcanzamos la zona de morrena donde el viento se hacia sentir con fuerza, impidiéndonos caminar con holgura. Nos abrigamos y continuamos con la marcha que en poco tiempo nos condujo a los primeros manchones de nieve. Subimos hasta que la visibilidad fue nula, momento en que nos refugiamos en unas rocas esperando que mejorara, pero la espera seria en vano.

Para ganar tiempo y metros continuamos a ciegas sobre la nieve, muy atentos a las posibles grietas, pero el glaciar se presentaba bastante cerrado. Luego de avances y esperas, mejoro la visibilidad y pudimos ver el objetivo, todavía lejano, por lo que apuramos el ritmo hasta alcanzar el plateau principal.

Para nuestra mala suerte nuevamente comenzaron a entrar nubes que cubrieron el cerro, pero no desistimos e intuitivamente conectamos con el filo que nos llevaría hacia la cumbre. Superamos la línea de las nubes y tuvimos el torreón final a la vista, nos pusimos el equipo, atravesamos una zona de grietas que no ofreció grandes dificultades y accedimos a la zona de rocosa.


Unos 30 metros de roca muy descompuesta y abrasiva fue el ultimo escollo a resolver, habíamos completado 9 horas de actividad, pero la cumbre era nuestra! Un filo angosto y delicado constituia lo más alto del coloso, que cuenta con una vista maravillosa en todas direcciones. Abrazos, fotos y para abajo.


Fueron 3 horas de descenso hasta el refugio, lugar donde pasamos la noche para retirarnos al día siguiente felices y agradecidos, con la satisfacción de la tarea cumplida. Nuevamente habíamos tenido el privilegio de conocer las maravillas que ofrecen una montaña y su entorno.