lunes, 3 de mayo de 2010

Actualidad: Un dulce inicio de temporada

El verano estuvo orientado a la escalada deportiva, la pega, el carrete y los amigos, todo mientras la montaña esperaba pacientemente un reencuentro que por fin llegó. Iniciamos la temporada con el cerro P1798 IGM, ubicado en el portezuelo Ibáñez, otro innominado más de estas tierras que como es habitual en las montañas, nos ofreció varias sorpresas.

El domingo 2 de mayo iniciamos el viaje temprano rumbo al objetivo, mañana parcial y un día que prometía. A las 09:30 en la base y 15 minutos después ya estábamos remontando las primeras pendientes sobre un “bendito acarreo”. El primer tercio de la ruta se volvió extenuante, pero formaba parte del juego, de la aventura.

La placa principal de la montaña estuvo siempre sobre nuestras cabezas, intimidante, bella y poderosa, vigilando nuestros pasos que se esmeraban por no retroceder sobre las piedras, hasta que por fin llego la 1ra recompensa, un hermoso anfiteatro labrado con el talento de miles de años estaba frente a nuestros ojos, custodiando la base de la gran pared.

La ruta que habíamos visualizado hace más de 6 meses desde el vecino cerro 1920, transcurría por una canaleta a la derecha de la pared. Una vez en su entrada, progresamos algunos metros gateando peligrosamente hasta un sector de hielo verglas. Acá sacamos la cuerda, y luego de una escalada de 15 mts. aprox. sobre roca podrida, salimos a un hombro. En ese lugar nos dimos cuenta de que continuar por “nuestro” canalón era inviable.

Luego de deliberar por donde continuar, hidratamos, comimos algo y nos abrigamos para capear el frío y el viento que azotaban con fuerza. Decidimos rodear la montaña por el sur haciendo una travesía ascendente que hipotéticamente nos debería conducir a la base de las torres finales. El paisaje otoñal hablaba por si solo.

Llevábamos varias horas de actividad cuando las torres cumbreras estuvieron frente a nuestros ojos, grandes, espigadas y filosas, de apariencia infranqueable. Una escarchilla cubría toda la ladera sur, por lo que tuvimos que moderar nuestros pasos que se dirigían a la base de la torre principal.

Para nuestra suerte visualizamos un pequeño canalón que comunicaba con la cara norte – y seca de la montaña – a través de un diminuto portezuelo. Nos dirigimos hacia el raudos, prolongando el show de resbalones y demostraciones de “patético equilibrio”, hasta que por fin recibimos las caricias del ¡sol!

Definitivamente aquella cara de la torre principal era mas amable. Trepamos unos 10 mts. algo delicados y expuestos pero de buenos agarres hasta una pequeña terraza, lugar donde iniciamos la escalada. Aseguré a Daniel, quien primero realizó una travesía ascendente, y más tarde torció directo hacia la cumbre. Comenzaba a entrar nubosidad al valle.

Me calcé las zapatillas y grite ¡voy!, era mi turno. La escalada fue relativamente sencilla pero muy expuesta sobre roca dudosa, hasta que nos juntamos ambos en la reunión que estaba unos 5 metros por debajo de la cumbre. Pasé de primero en instale un friend en la misma cima, más tarde puse una anilla y aseguré a Daniel.

Mas de 5 horas y media de actividad obtenían su recompensa. En un ambiente frió y tenebroso, rodeado de agujas fantasmales y abismos sombríos, encontramos la satisfacción que buscábamos, en la cumbre del cerro 1798 IGM, una cota que en su aparente simplicidad guarda una aguda cumbre que se recorta contra el cielo.

Iniciamos el descenso. Rapel, desescaladas, patinaje sobre piedras escarchadas, acarreo, más acarreo y por fin en la carretera cuando caía la tarde. Atrás fueron quedando estas modestas alturas que se han transformado en el insumo ideal para las almas que buscan autoexiliarse de las urbes.

Como reflexión personal, demás esta decir que un reencuentro con la montaña siempre será positivo y estimulante. La parte física respondió y el trabajo de cordada mejorando cada día. Ojalá el destino pueda seguir dándonos la oportunidad de convertirnos en cómplices de estas montañas y podamos hacer de nuestros proyectos una realidad.

PD: En la cumbre no existia pirca ni ningun vestigio de visita anterior, tampoco algún cordín para rapel.

lunes, 5 de abril de 2010

Verano resumen 2010: Un molido necesario

Se ha marchado un verano que nunca llegó a Patagonia, un periodo estival que solo en contadas ocasiones nos engaño con un tibio sol. Pese a ello, igual quedará en nuestra memoria el recuerdo fresco de algunas escaladas, que esperamos, se puedan seguir repitiendo a lo largo del año en esta tierra ignota.

Cerro Mackay, Muralla China, Ensenada y El Maitenal se han convertido en las salas de clases donde hemos dado rienda suelta a nuestro mejor esfuerzo sobre el conglomerado, la caliza o una versión “china” del granito, luchando contra los miedos y las limitaciones propias de esta dura disciplina, pero haciendo de ello una ganancia a todas luces.


Los compañeros de escalada han sido muchos, cada uno aportando y entregando lo mejor de su experiencia y buena onda en un clima inmerso en la camaradería y un entusiasmo a toda prueba. Puedo mencionar aquí a “honorables” de la farándula roquera local, tales como: Pablo, Daniel, Franco, Cristian, Manuel, Armando, etc.


Por ahora solo queda seguir “apretando”, aprendiendo y disfrutando de la escalada deportiva previo al ansiado periodo invernal, que si dios quiere, nos tendrá de vuelta en la montaña dentro de poco. El otro día pensaba, “mientras más voy a la roca, más extraño la montaña”, ello sin desmerecer lo atractivo de la danza vertical.



Quiero incorporar en este breve resumen de verano, imágenes de un trekking realizado a la cumbre del cerro Cinchao cuando transcurría el mes de febrero, en lo que resulto ser una muy linda actividad que no puede quedar en el anonimato. ¡¡Saludos y buenas cumbres!!

viernes, 26 de febrero de 2010

Mas vale tarde que nunca: "El Maitenal"

Por fin salio el sol y partimos. Habíamos planeado ir a escalar (o intentar hacerlo) a El Maitenal, un sector muy emergente de escalada y relativamente nuevo en la zona, ubicado en las cercanías de Puerto Ibáñez. La primera sorpresa del viaje estuvo a cargo del salto del Río Ibáñez, un torrente de película que nos recuerda la magnificencia de estas tierras.

Las rutas, que van desde el 5.7 al 12, se encuentran en el predio de un alemán que cobra 1.500 la noche p/p. El lugar es limpio, existen baños habilitados y reina la buena onda (venden cerveza artesanal, pan amasado, pizzas y hasta carne). Acá levantamos nuestro campamento el día sábado a media tarde.

Rápidamente nos fuimos a escalar. Calentamos en una ruta deportiva escuela (5.8) y más tarde nos trasladamos a la que se convertiría en la ruta regalona, El Llaki (5.10a/b). Ahí comenzamos todos a apretar hasta que nos pillo la noche. Todos punteamos progresando más de lo esperado, sin embargo, quedaría tarea pendiente para el otro día.


El domingo la actividad comenzó pasadas las 10:00 hrs. La iniciamos escalando en top una ruta que andaba por el 5.9 con 2 secciones bastante complicadas. La ruta un tanto sucia y de roca mas bien abrasiva nos dejo bastante magullados, pero el show debía continuar.

Volvimos al Llaki (5.10a/b) para jugarnos nuestra opción. Trabajando mucho la ruta quedé bajo la cadena que marcaba el final, una suerte de fisura con pocos agarres me negó la cadena luego de un par de mini-vuelos. Definitivamente hay que seguir hincándole el diente al Llaki.

Lo siguiente fue “Un 28 de Marzo”, un 5.10c que punteó Daniel y que topeamos los aprendices. Ruta larga, bastante dura pero viable. Alcance la cadena luego de dar jugo en un par de pasos. Subida media “trucha” pero todo sirve. Aproveche de retirar la reunión y descolgarme de la cadena para practicar la maniobra.


Por último, terminamos la jornada con “La Polola Pelua”, un duro 5.11b que bien se merecía Daniel por su paciencia y buenos concejos. Estuvo a punto de encadenarla, pero no queda duda de que ya será suya (con o sin pelos).

A continuación, dejo uno de los topos que circulan en el sector, el cual representa solo una parte de las rutas disponibles, y más abajo, una imagen muy representativa de la belleza y la paz que guarda este prístino lugar.