domingo, 2 de marzo de 2008

Coyhaique desde lo alto: Cerro Cinchao

Ubicado en la Reserva Nacional Coyhaique y al norte de la misma ciudad, se alza dominante el Cerro Cinchao, una mole de hombros caprichosos que observa este rincón de la Patagonia desde una altura de 1.361 mts.


Siempre visible desde Coyhaique, cada año me embargaban las ganas de ascenderlo, pues su fama de mirador privilegiado de estas latitudes no es menor. Finalmente este verano, cuando finalizaba el mes de Febrero, me permití ir por sus alturas, en lo que prometía ser un trekking en solitario notable.

Accedí a CONAF al medio día con intenciones de ascenderlo muy rápido, al estilo “Carreras de Aventura”. Solo vestía zapatillas, short, polera y cortaviento. Mi alimentación consistía en una barra de chocolate blanco argentino (comprado en Los Antiguos) y en una bebida de ½ litro Gatorade.


Entendiendo que el tiempo promedio de ascenso es de 3 a 4 horas, inicie la marcha a través de un marcado sendero, a ritmo rápido y sostenido. Atravesando un bosque frondoso alcancé algunas pasarelas y escalerillas muy pintorescas que de ves en cuando marcaban el inicio de una subida abrupta.


Al cabo de una media hora me interne en un nuevo sendero que indicaba el camino hasta la cumbre. A ratos muy cansado bajaba un poco el ritmo pero siempre a paso firme. Durante gran parte del trayecto estuve a la sombra del bosque siempre tupido, verde y espeso, encontrando pequeños claros que me daban una referencia de mi ubicación.


Cuando llevaba un poco mas de una hora alcancé el límite de la vegetación. El bosque terminaba rasante y dejaba a la vista la cumbre del macizo que aun se encontraba algo lejos. El transito desde aquí fue por el ya conocido acarreo que pronto me dejo en la cima del hombro oeste, mas tarde “travesie” en dirección este para detener mis pasos en la cima del Cerro Cinchao, mi cronometro marcaba 1 hora y 35 minutos.



Era cierto lo de la vista, la panorámica desde la cumbre de este caprichoso cerro es altamente extensa y estética, mejorando notablemente cuando se sube en un día maravilloso como el que yo estaba teniendo.


Con Coyhaique a la vista descansé y me hidrate pensando ya en la bajada. Un par de fotos y comencé con el descenso que termino al cabo de 1 hora en el sector de CONAF. Conclusión, un trekking muy recomendable y con una vista soberbia, muy al estilo de Patagonia.


PD: Baje el libro de cumbre que se encontraba en deplorables condiciones, para mas tarde entregarlo en CONAF y ver la posibilidad de transcribirlo.

jueves, 7 de febrero de 2008

Mt. Tronador: Más que un Hito Fronterizo

Queríamos realizar alguna actividad que marcara el verano del 2008. El año pasado habíamos ido por el volcán Yate, ascenso que confirmó lo atractivo de subir moles glaciadas durante el verano en la zona sur. Este año andaríamos cerca, viajamos a Argentina, el destino: Monte Tronador.

Con tres cumbres claramente definidas, el Tronador se alza muy cerca de Bariloche, llamando indudablemente la atención de los montañistas. Pico Chileno, Internacional y Argentino, son las cimas que llaman a subir por sus flancos glaseados.


Viajamos a Bariloche para intentar la cumbre Argentina, la mas accesible de todas, pero no menos embrujante y bella. Nos trasladamos hasta Pampa Linda, base del cerro, para desde ahí ascender hasta el sector del refugio Otto Meiling. Fueron 4 horas y media hasta que accedimos a este sector, superando un frondoso bosque.

Los glaciares del Tronador ya estaban frente a nuestros ojos, enormes, descomunales, infinitos, ruidosos y vivos. Levantamos nuestro campamento y esperamos lo que seria una larga madrugada.


Partimos en medio de la noche superando lo que se conoce como el filo de la Motte, hasta conectar con el enorme filo de la vieja. Se trata de una línea directa que nos llevaría hasta el sector conocido como la depresión. Con las luces de la frontal superamos grietas y algunos pasos algo expuestos hasta recibir los primeros rayos del sol.



Finalmente, con luz natural nos desplazamos a través de un laberinto de grietas que nos llevaría rumbo al portezuelo que separa las cumbres Internacional y Argentina. El avance no fue muy rápido, consecuencia de la nieve blanda que no encontró bajas temperaturas durante la madrugada, y que por lo demás, tampoco permitió endurecer algunos puentes de nieve.




Al cabo de unas horas alcanzamos el portezuelo que posee una vista soberbia hacia nuestro Chile querido. Remontamos una fuerte pendiente siempre agrietada y nos pusimos bajo la cumbre, separados de ella por un largo de cuerda que lucia un terreno en muy mal estado bastante expuesto.


Con un buen trabajo de equipo sorteamos los últimos metros compuestos de hielo y roca, hasta alcanzar el filo de la cumbre. Desde aquí gateamos unos torreones podridos y expuestos hasta gritar la palabra mágica, cumbre!! Había sido un lindo trabajo, en una maravillosa montaña y con excelentes amigos. Nuevamente el destino nos permitía acariciar lo más íntimo de nuestros sueños con la mano.


Descendimos rapeleando la ultima parte, para luego continuar con el descenso a través del los enormes glaciares que decoran el majestuoso Tronador. Alcanzamos el campamento agotados pero felices, recordando por mi parte la frase: “Sabemos que el dolor pasa, el sudor se seca, el cansancio se termina”.


Mas tarde vino el regreso a Bariloche, las cervezas y ,por supuesto, unas contundentes milanesas. Todo habia sincronizado de maravilla, la montaña estubo de nuestra parte, y no me cabe duda que lo seguira estando.

viernes, 11 de enero de 2008

Actualidad: “Hablando del rey de Roma”

El día domingo 6 de Enero inicié la actividad montañera 2008 con un ascenso express al volcán Villarrica, arribando a su cumbre a eso de las 09:20 am., luego de 4 horas de ascensión.

La actividad montañera para mí estaba en una suerte de stand-by por un tema laboral, sin embargo, se dieron las condiciones para volver a este macizo 3 años después de mi última visita. El ascenso estubo tranquilo y por lo general, con buenas condiciones del terreno, solo algo de acarreo suelto e inestable previo a la cumbre, y un cráter bastante tóxico que no nos permitió un gran despliegue en la cima, opacaron un poco la ascension. Pese a ello, la conexión con el pulso de la tierra en aquellas latitudes es impagable, tanto que hasta lo adverso adquiere un sentido positivo.



Por ahora solo espero que los proyectos montañeros de este nuevo año, tanto los mios como los de ustedes puedan concretarse. "Vivirán en vano los hombres, por más que lleven una existencia segura y llena de comodidades, si dejan que en sus almas muera el espíritu de aventura" (W. Murray)