viernes, 13 de octubre de 2017

El sueño de una pirámide: ¡1ra absoluta a la Punta Miller!

Una hermosa montaña venia llamando mi atención desde el 2013, año en el que me interné por primera vez en el valle del río Miller. Ya habíamos cosechado una potente ruta en el cerro Hama y la cumbre del Cordón Cristal, pero desde luego, las posibilidades de conocer y explorar son inagotables en estas latitudes. Soñando con su esbelta silueta y su cima de algodón, esta vez apostamos por la Punta Miller (1.930 mts.), emplazada en la cabecera del valle homónimo.


Mi cordada en esta oportunidad fue César Ibáñez (kikito), un gran amigo con el cual ya había compartido otras lindas montañas de los Andes (Tocllaraju, Vallunaraju, Yannapaccha, Marmolejo, Retumbadero Alto y Diente del Diablo). El primer día viajamos desde Coyhaique hasta el Miller y posteriormente nos internamos durante 2 y ½ horas por el valle, avanzando preciosos 6 km. a través del bosque. Montamos nuestro C1, comimos y al sobre.   


El segundo día el clima amaneció bastante amenazante, pero había trabajo por hacer. A eso de las 10:30 iniciamos la marcha en dirección al objetivo, para lo cual nos aprovechamos de algunos senderillos y del “olfato” rastreador. Luego de algunas horas apareció la nieve blanda y más tarde comenzó a nevar, pero el “meteo” indicaba que la tarde traería algo de sol y cielos azules. Finalmente, luego de 3 y ½ horas alcanzábamos nuestro C2 sobre el límite de la vegetación, a 1.100 mts., en la base del macizo.


Por la tarde decidimos explorar la vertiente oeste y norte, con la idea de visualizar el canalón que habíamos estudiado a través de fotografías. Para nuestra tranquilidad, la línea se convertía en un hecho real y concreto, estaba ahí, frente a nuestros ojos, luciendo un delicado y angosto velo blanco que remataba en la misma cumbre. Retornamos al campamento contentos y animados, disfrutando del paisaje y las montañas adyacentes.


Prácticamente no dormí. A las 03:30 desperté a Cesar y comenzamos con las maniobras. Algo de té, mate, pampitas y nos pusimos en movimiento a las 05:15. Al cabo de 1 y ½ hora estuvimos a pie de vía. Nos equipamos e iniciamos nuestro camino al cielo. Los primeros 60 metros fueron los más verticales, unos 55 o 60 grados sobre nieve dura. Más arriba soltaba y se mantenía constante. Luego del primer tercio hicimos la primera parada.


La pendiente no excedía los 45 grados, pero no existían descansos y algunos tramos se presentaban bastante expuestos. El estilo de escalada fue el mismo de principio a fin, simultáneo, metiendo algún seguro principalmente en roca. El escenario que nos rodeaba se mostraba increíblemente bello, de naturaleza pura y solitaria, prácticamente sin viento y frío moderado, lo estábamos disfrutando a concho.


Luego de casi 5 horas de ascensión la salida estaba cerca. Frondosas coliflores de hielo tapizaban cualquier indicio de roca, solo nuestra presencia irrumpía en aquel blanco inmaculado que nos abrazaba en lo más profundo de la montaña. El final del canalón llegó de manera abrupta, de golpe, dejando bajo nuestros pies 420 mts. de esfuerzo, aventuras y sueños.


Eran las 10:45 cuando pisamos la estética y diminuta cumbre de la Punta Miller. Su estructura aérea y delicada nos obligó a movernos con extrema cautela, todo para dar paso al merecido a abrazo cumbrero. Felices, disfrutamos del enorme panorama que nos regalaba este rincón de Patagonia. El San Valentín, las Torres del Avellano, Glaciares y paredes embrujadas eran devoradas por nuestra vista. “La cumbre de la montaña, el trueno del cielo, el ritmo del mar, me hablan…Y mi corazón se eleva”.   


El descenso lo realizamos por la cara este y sur, haciendo una auténtica travesía de la montaña. Aquel mismo día descendimos hasta el C1, donde llegamos destrozados pero con la satisfacción a flor de piel. El cuarto día abandonamos el valle en absoluta calma, en paz, agradeciendo la oportunidad que nos había brindado el destino. Una desconocida montaña en el sur del país había pasado a formar parte de nuestra historia, de nuestras vidas.    


PD: El nombre de la montaña es una propuesta, ya que no figura ninguna denominación en la cartografía disponible. En cuanto a su primer ascenso absoluto, se desconocen ascensos anteriores al detallado. Se agradece cualquier información relativa al mismo.      

2 comentarios:

Francisco Croxatto dijo...

excelente ruta, felicitaciones !!!

Anónimo dijo...

Tremenda actividad, gracias por compartir la información y vuestras actividades!